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SILVINA LUNA / FERNANDO GAGO / MICAELA VAZQUEZ

Romances, engaños y gambetas

Ciega de celos, Silvina echó al volante de Boca de su lado y rompió el noviazgo, cuando se enteró de que la verdadera novia del futbolista es la juvenil Micaela. Historias silenciadas de amores ocultos salen a la luz y Paparazzi te lo cuenta y te lo muestra. ¡Toda la verdad!

Aquel amor que asomó entre la modelo y el futbolista, hoy se ha convertido en un escándalo a voces. Aquellas fotos premonitorias del momento amoroso que le tocaba vivir a Silvina Luna y al cotizado Fernando Gago, que inicialmente fueron negadas y evitadas, tiempo después se repitieron.

Una vez más, Paparazzi consiguió las imágenes exactas que reflejaron hasta dónde había llegado la intimidad y el sentimiento de la famosa pareja. Pero también es cierto que en el medio apareció un tercer nombre, entremezclado con Silvina y Nano. Por eso resulta muy confuso clarificar los límites donde termina una historia y comienza otra. Porque la aparición de la hermosa y juvenil actriz Micaela Vázquez, la misma que se destacara en Floricienta, en ErreWay y en Chiquititas, cayó como una bomba cuando el propio futbolista de Boca aclaró en el programa ShowMatch de Marcelo Tinelli, que su novia se llamaba Micaela.

Sin pensarlo, estaba blanqueando un noviazgo que no supo asumir ante Silvina, con quien también mantuvo una relación paralela que la actriz de El champán las pone mimosas consideró como un noviazgo legal. Tan grande e importante fue el amor para Luna, que hasta lo llevó y lo presentó como su novio en la casa de sus padres en Rosario.

Aquella confesión de Gago a Tinelli sumió a Silvina en una profunda depresión por todas las ilusiones que ella había depositado en el joven volante de Boca Juniors, que al hablar con Luna de Micaela la refería como su ex novia. Es más, la propia Silvina había dado por concluída esa pareja para permitirse soñar un futuro con quien le declaraba su amor. Pero para Gago, un pibe de 19 años al fin y al cabo, el partido pasaba por otro lado.

En el último verano quedó claro por la cantidad de veces que fue a ver el espectáculo infantil Dulce reina, del que Micaela Vázquez participaba con un personaje destacado, en el Teatro La Campana, de Mar del Plata. Pero después, una crisis los separó. Un tiempo de distanciamiento en el que apareció Silvina, a propósito de un emprendimiento comercial en común.

Luna y Gago fueron contactados para difundir sus imágenes artística y deportiva en una importante multinacional de telefonía celular. Muchos miles de dólares en el medio, pero un flechazo a primera vista y aquellas primeras fotos de Paparazzi cenando juntos en un restó de Las Cañitas, empezaba a presentarlos en sociedad.

Todo el plantel de Boca entró en complicidad con Gago para que éste pudiese ir a bailar a Sunset, donde se encontraba con Silvina, para acortinarlos, taparlos y esconderlos de las miradas curiosas y de la gente que empezaba a descubrir la historia que ellos insistían en negar. ¿Por qué lo hacían?… Que lo hiciera Gago que poco después volvió con Micaela, se entendía. Pero que lo hiciera Silvina no resultaba tan claro. En sus evasivas, Nano le pedía que tuviera perfil bajo para no tener problemas con la dirigencia de Boca: “No lo van a ver con buenos ojos…

La cuestión es que Silvina se enamoró y soñó, pero Nano tenía otros planes hasta que tuvo que blanquear públicamente que su novia era Micaela. En ese mismo momento explotó el romance con Luna en pedazos y el escándalo está empezando a emerger como si hubiera sido un triángulo con tres vértices famosos, aunque lo quieran seguir ocultando.

Por Luis Ventura. Fotos: Archivo Atlántida.

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